¿Te has preguntado alguna vez si te conoces bien a tí mismo? Posiblemente creas que no es necesario que lo hagas. Es posible que des por hecho, no solo que te conoces, sino que eres el que más indicado para hablar de tí mismo/a, de cómo eres realmente; que, por ser tú mismo/a y vivir las veinticuatro horas contigo, te conoces a la perfección, mejor que nadie.

¿Lo crees de veras? Porque yo tengo mis dudas… Disculpa, quizá deba matizar esta afirmación. No es que dude de tí, pero sí dudo de que la gran mayoría de las personas se conozcan realmente. Y cuando hablo de conocerse, no me refiero a una descripción vaga y genérica sobre si soy simpático, buena gente, testarudo o responsable… eso, como digo, son generalidades, y existe tanta gente que se ajusta a esa descripción, que con ella no te estoy diciendo nada relevante sobre mí. Te estoy diciendo que soy exactamente igual que un montón de gente que a su vez es exactamente igual a mí… pero estaremos de acuerdo tu y yo en que cada persona es un mundo, ¿verdad? Podemos ser parecidos en algunas cosas, pero siempre hay un matiz, algo que nos diferencia del resto y nos hace únicos.

Y el problema reside en que no dedicamos el tiempo suficiente a conocernos. No nos reservamos un momento del día para nosotros, para conocernos, para indagar en nuestro mundo interior y saber quiénes somos realmente. Vivimos en un mundo en el que la palabra egocentrismo tiene una connotación ciertamente negativa, y a veces, por qué no, tenemos que ser un poco egocéntricos en este sentido y darnos un tiempo a nosotros mismos.

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Es posible que no lo veamos como algo relevante, o quizá pensemos que no tiene mayor importancia, que hay otras cosas a las que merece más la pena dedicar tiempo, pero desde el autoconocimiento y desde la autocrítica es desde donde podemos comenzar el camino hacia la mejora, el crecimiento personal, la felicidad, la consecución de nuestras metas…

¿Y qué consigues con todo esto? Mucho. Si quieres, prueba a reservarte un determinado momento al día, y piensa sobre tí. Puedes hacerlo sentado en una habitación, tumbado en un parque, paseando por la calle, o simplemente cada noche antes de dormir, desde el silencio y la tranquilidad de tu cuarto. Pregúntate sobre quién y cómo eres. Sé crítico/a contigo mismo, sobre tus defectos y carencias, sobre tus errores y lo que has aprendido de ellos, pero también sé justo/a y elógiate por tus virtudes y por tus éxitos. Y piensa en lo que quieres para tu futuro. Prueba a dedicarte unos minutos cada día y en poco tiempo notarás que poco a poco te vas conociendo mejor. Te dará un punto de referencia en el que apoyarte para crecer día a día, sabrás qué puedes aportar, en qué dirección quieres ir, entenderás muchas cosas de tí que a lo mejor antes no entendías, y conociendo tus límites, estarás un poco más preparado/a para superarlos…

Lleva su tiempo, posiblemente podamos dedicarle una vida entera pero… vale la pena.

Y tu, ¿Qué opinas de todo esto?, ¿Te conoces realmente?, ¿Dedicas tiempo a conocer tu mundo interior?,… Te invito a que conozcas tu mundo interior…

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