Antes que nada, me gustaría avisar que este post contiene algún que otro spoiler (término usado para referirse a aquellos comentarios o críticas que “destripan” parte importante del argumento de una película, libro…). Pues eso, avisados/as quedais.

Veo el cine como una gran fuente de aprendizaje y de inspiración, ya sea a través de la ficción o de las pelis basadas en hechos reales. Son en ambos casos ideas, modelos, historias que dan pie a la reflexión.

Una de mis películas favoritas en este sentido es The Fighter, basada en parte de la vida de Micky Ward, boxeador cuyo sueño de ser Campeón del mundo se ve lastrado por su propio entorno familiar. Su carrera está en manos de su inexperta madre y es entrenado por su hermano Dicky, ex boxeador y leyenda local adicto al crack y cuya decadente vida perjudica constantemente a Micky. Todo ello hace que sus combates se cuenten por derrotas y que su sueño se quede estancado.

El punto de inflexión en su vida llega cuando conoce a su nueva novia, Charlene, y esta le ofrece el apoyo y la posibilidad de empezar a reconstruir su vida y alcanzar su sueño con una condición: dejar a su familia al margen de su preparación, y por tanto, de una parte importante de su vida.

Al igual que en esta historia, alcanzar nuestros sueños conlleva asumir decisiones que muchas veces son difíciles de tomar. Eso no quiere decir que no podamos o debamos hacerlo. Son sacrificios que hemos de afrontar y que serán los que midan realmente el compromiso que tenemos con nuestras aspiraciones.

Estas decisiones suelen implicar desprenderse parcial o totalmente de algo o alguien en nuestro camino, y muchas veces enfrentan al corazón y a la razón. ¿Te has planteado acepar ese reto profesional del que te hablaron pero te da miedo abandonar la seguridad que te ofrece tu actual puesto tras tanto tiempo?, ¿las aspiraciones y filosofía de tu pareja son incompatibles con la vida que quieres vivir pero no quieres romperle el corazón?, ¿deseas una aventura en el extranjero pero no quieres dejar atrás a tu familia y amigos?

El hecho de encontrar grandes obstáculos en nuestro camino hacia un sueño no quiere decir que este sea imposible y nadie dijo que alcanzarlo fuera un camino de rosas y las carreteras que nos llevan al éxito tienen a veces caros peajes. Cuando hablamos de ello, gran parte de nuestros argumentos para no seguir adelante son excusas por no atrevernos a admitir que si tomáramos una decisión importante, si apostáramos fuerte por ello, podríamos seguir el camino. El punto de inflexión en tu vida suele venir precedido de una gran decisión. Tomarla supone romper con esa disonancia que nos bloquea y tomar un nuevo rumbo.

Tenemos que asumir que, tal vez, nos toque tomar decisiones difíciles y que vayan en contra de nuestro corazón, pero como también soy partidario de cuidarlo, porque es lo que nos hace humanos y diferentes, creo que debemos agotar todas las posibilidades antes de decidir qué camino tomar. A veces, descubrimos que podemos seguir adelante con todo.

Así que piensa en ese objetivo que deseas alcanzar, reflexiona sobre los obstáculos que te separan de lograrlo, evalúa tus opciones y sé valiente: decide y sé consecuente con tu decisión.

Micky Ward tuvo su segunda oportunidad y la aprovechó. Aunque Micky Ward… también tenía corazón… pero eso es otra historia que puede dar para algún que otro post… 😉

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