Es la época y es el momento, pero quiero pedirte un favor. No lo tomes como un consejo puntual para salir del paso, para arrancar con fuerza.

En estos días es cuando un alto porcentaje de la población activa vuelve a sus puestos de trabajo (o a la búsqueda de los mismos), a la rutina, a los atascos, los colegios, los madrugones,… y es en estos días cuando proliferan los posts, artículos, noticias… cíclicos, por cierto, sobre cómo superar la llamada “depresión postvacacional” y minimizar los efectos del cambio radical entre una situación y otra.

Y en mi opinión, creo que es necesario ampliar la visión y no poner el foco en el arranque. Por así decirlo, nos preocupamos más por salir de forma explosiva y no por mantener un ritmo constante durante la carrera que nos permita llegar en plena forma a la meta.

Para empezar, las personas llevamos a cabo todas nuestras actividades (TODAS) empleando una cantidad mayor o menor de energía. Y esta energía es limitada y de varios tipos. Algunos días estamos tan cansados físicamente que no podemos con nuestro cuerpo, pero podemos leer tranquilamente un libro o un artículo; hay otros días en que tenemos tal cansancio mental que no podemos seguir cuatro líneas de nuestra novela y enterarnos de qué van… Disponemos, por tanto, de una reserva de energía física, mental, emocional… que debemos mantener y gestionar adecuadamente para que no se nos agote. Al fin y al cabo, nuestra productividad y nuestra satisfacción en todos los sentidos dependen en gran parte de tener claro este concepto y actuar en consecuencia.

Y ¿Cómo lo hago? se me ocurren varios consejos que me encantaría compartir contigo.

Desconecta: La primera profesora que me dio clase en la universidad nos aconsejó que, en época de exámenes fuéramos al cine más que nunca. Evadirse, olvidarse del trabajo y las preocupaciones. Sé puntual, tanto en la entrada como en la salida, dedícate 100% a tu trabajo y haz descansos periódicamente. Una vez salgas, olvídate del trabajo, comienza tu tiempo libre.

Cultiva tus aficiones: pocas cosas son tan satisfactorias y reconfortantes como dedicar tiempo y entusiasmo a aquellas cosas que te apasionan. ¿Lees?, ¿Te gusta el cine?, ¿Te entusiasma la fotografía?, ¿El deporte?…

Cuida tu red social y tu entorno: especialmente el 1.0. Dedica tiempo a tu familia y a tus amigos. Sal a pasear, a tomar unas cervezas, hablad de los viejos tiempos, de los futuros proyectos, de aquello que es verdaderamente importante en vuestras vidas.

Haz deporte: sal a correr, practica algún deporte colectivo, tenis, baloncesto, fútbol… nada, ve al gimnasio. Sin excesos, el objetivo es desconectar y liberar endorfinas. Alcanza el nivel que tu cuerpo te permita, y poco a poco irás alcanzando metas mayores, lo que alimentará tu motivación y satisfacción personal.

Descansa: tu herramienta principal (o una de las principales) es el cerebro, y éste necesita descanso. No es una cuestión trivial, es algo fisiológico. El cerebro gasta energía a lo largo del día, y ésta ha de ser repuesta mediante el descanso y la alimentación. Siete u ocho horas de sueño serán suficientes para cargar la batería… como mínimo, seis.

Se me ocurrirían muchos más consejos, y no descarto mantener vivo este post, pero al final la idea principal es administrar y cuidar vuestra energía, destinando la cantidad necesaria a cada parcela de vuestra vida, e ir reponiéndola constantemente.

Debéis ser vosotros/as quienes llevéis a cabo las acciones necesarias para vivir la vida y cumplir ese dicho popular de “trabajar para vivir, no vivir para trabajar”, sin esperar a que otro/s lo hagan por vosotros/as.

Y tu ¿qué vas a hacer con tu energía a partir de ahora?

Os recomiendo encarecidamente la lectura del blog Senderos de Productividad, de Jaime Bacás.

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