“Los programas no se hacen solos, los hacen personas”. Esta es la frase que escuché a una de las personas con las que empecé a dar mis primeros pasos en este mundo de los Recursos Humanos y más concretamente en el sector de las Nuevas Tecnologías. Detrás de esta frase hay una idea fundamental para aquellos que trabajamos en este ámbito: el valor de las personas.El ser humano no puede ser entendido fuera de su contexto, de su entorno. Somos producto de nuestro entorno, y al mismo tiempo éste es creado y moldeado por nosotros. Y el entorno actual, por cierto, no es nada fácil. Como contaba en un post que dediqué al optimismo, está en boca de todos, lo oyes en las cafeterías, a la salida de los colegios, por los pasillos de la oficina, en la cola del INEM… “la cosa está muy mal”… y partiendo de este punto, condicionamos nuestra vida y nuestros actos a esa “cosa”. No queremos cambiar de trabajo “hasta que la cosa no cambie”, no hacemos eso que tanto tiempo llevamos soñando “mientras la cosa siga así”… y esperamos a ver qué pasa con esa “cosa”, para después actuar en consecuencia.

¿QUÉ ES LA “COSA”? Este fue el punto de partida con el que Borja Milans inició su charla el pasado Martes en el Centro de Innovación de BBVA, promovida por #knowsquare. Las personas asistentes fuimos invitadas a decir qué es para nosotros esa “cosa”, y las respuestas iban encaminadas al trabajo, la política, la coyuntura, el futuro, lo que no entendemos… y se me ocurre ahora mismo la palabra “incertidumbre”. Aspectos todos externos a nosotros. “¿Y si cambiamos la palabra cosa por nuestro nombre?”, preguntó el ponente. Y entonces todo tomaba otra forma… “mira que está mal Jose“, “es que Jose no levanta cabeza”, “hasta que Jose no cambie…”… en este momento hablamos de algo interno, algo que podemos controlar y sobre lo que podemos influir, pensamientos, decisiones, actitud…

HÁBITOS AGRESIVOS. Echando cuentas, en muchos casos, dedicamos la mitad de nuestro tiempo al trabajo, y el resto lo repartimos entre dormir, cenar, nuestras aficiones, la familia… La difícil situación que vivimos, además, genera sentimientos de inseguridad, incertidumbre, sentimientos de falta de valoración, frustración, estancamiento… tan solo unos pocos afirman estar satisfechos en su puesto de trabajo. Con frecuencia se genera en el entorno profesional un conjunto de hábitos agresivos, de posesión, de territorialidad, de orgullo,… luchamos por nuestra pequeña parcela, nuestra posición… y no olvidemos que pasamos así ocho, diez, doce horas…

LA REGLA DEL 10/100. No lo neguemos, a las personas nos gusta recibir afecto, dentro y fuera del entorno laboral, pero… ¿Cuánto estamos dispuestos a dar y cuánto, de hecho, damos? la regla del 10/100 viene a decir que deseamos un 100% (o casi) de afecto, y estamos dispuestos a dar apenas un 10%.

La única forma de obtener reconocimiento y afecto es entregándolo. Ni más ni menos. El ser humano encuentra la felicidad cuando ama y cuando es amado. Y no sólo a quienes nos rodean, sino a nosotros mismos. El amor y el afecto son el motor más potente que el ser humano tiene a la hora de crear. Cuando nos amamos a nosotros mismos, ganamos en autoestima, y entonces creamos, tomamos iniciativas, perdemos el miedo y las ataduras.

LA AUTÉNTICA CRISIS. La crisis que nos afecta no es solamente económica, sino personal y de valores. El gran problema comienza cuando empezamos a tratar a las personas como cosas, cuando empezamos a utilizar a los demás para obtener lo que queremos. Stephen R. Covey hablaba de cultura y principios del corazón. La cultura promueve “utilizar las relaciones con otros para promover sus intereses personales y egoístas” cuando el principio a seguir invita a “escuchar atenta y respetuosamente y servir a los demás”.

AMOR Y RESPETO COMO MOTORES. Es momento de cambiar el chip e influir activamente en nuestro entorno. La arrogancia, el ego, el orgullo, el egoísmo, la falta de respeto… solamente conducen a nuestra propia destrucción y la de los demás. Debemos partir del respeto y del amor; ese amor que trasciende, que hace crecer, que ayuda… Debemos poner el foco en las personas, no en lo que poseen. Porque sólo así podremos ayudar a su desarrollo y a su crecimiento. El materialismo, por contra, conduce al ego, a la superficialidad.

Cambiemos, pues, nuestra actitud. “Cualquier persona tiene grandeza por el hecho de ser persona”, y cada uno de nosotros somos únicos, irrepetibles, no hay nadie que reuna nuestras cualidades de la manera en que las reunimos. Y así debemos ser considerados y respetados. ¿Cómo podemos actuar entonces para favorecer entornos de trabajo saludables y facilitadores del crecimiento? Borja nos sugiere cuidar al otro; mostrar compasión, favoreciendo la resiliencia y entendiendo las circunstancias de la otra persona; no escatimar en muestras de aprecio; desarrollar una comunicación auténtica; mostrar gratitud y reconocer la generosidad del otro…

Está en nuestra mano, y depende de nosotros, crear un mejor entorno, no sólo en lo profesional, sino en lo personal. Podemos dar amor de muchas maneras: dedicando un tiempo de calidad a nuestros seres queridos, adoptando una actitud orientada a servir a los demás, a ser útiles, ser amable, tener pequeños detalles o apoyar a las personas con palabras reafirmantes…

¿MI CONCLUSIÓN? Mi conclusión de todo esto es que, al fin y al cabo, el cambio sí está en nuestra mano. Podemos cambiar y con nuestro cambio, hacer que otros cambien y poco a poco crear un mundo mejor, en el que el valor de las personas y el respeto por estas esté por encima de todo. Puede resultar un cambio difícil, lento, costoso, para algunos más que para otros; pero un cambio que, sin duda, vale la pena y trae beneficios personales, individuales y colectivos. Coincido con la afirmación que cerraba la charla, según la cual “un buen profesional puede ser un profesional bueno”. Podemos libremente actuar como consideremos, cierto es; pero el odio, el rencor, el exceso de competitividad y la falta de cooperación solamente son obstáculos que favorecen el estancamiento, la rigidez, la tensión, la falta de crecimiento y desarrollo… y tu ¿Qué opinas?

(*) ideas tomadas de la charla “El valor de los profesionales-personas”, impartida por Borja Milans del Bosch, y del libro “Los 7 hábitos de las personas áltamente efectivas”, de Stephen R. Covey.
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