¿Cuál es el secreto del éxito? La verdad, no tengo ni idea. De hecho, diría que nadie lo sabe a ciencia cierta. De lo contrario, no sería un secreto. Y por algo las estanterías de las tiendas de libros están llenas de ejemplares que te prometen conocerlo, cada una con su versión del cuento. Y mientras tanto, nosotr@s lo perseguimos cada día, soñando encontrarlo para todas y cada una de las áreas de nuestra vida. Y en la búsqueda, vamos persiguiendo modelos de éxito a nuestro alrededor. Personas que parecen haber dado con ello y que tienen lo que nosotros no tenemos, llámese tiempo, carisma, dinero, o una vida interesante/apasionante.

Seamos honestos. Quien más y quien menos ha mirado alguna vez a su vecino, su compañero de colegio o al gerente Fulanito Martínez y ha sentido envidia (o algo parecido, si lo preferís así) por cómo vive y por lo que tiene. Es probable que, en algún momento a lo largo de tu existencia, tú te hayas sorprendido a ti mism@ poniendo en una balanza lo que eres y lo que otr@s son. Hablo de tu trabajo, tus pertenencias, tu estilo de vida; hablo de tus relaciones, tus aficiones, tu forma de vestir, tu entorno, tu familia, los lugares a los que vas,… todo lo que eres. Incluso tus valores, tus creencias, lo que es importante para tí.

Y es posible que, tal vez, al poner ambos “lotes” en la balanza, hayas subido tu listón, hayas idealizado su éxito, lo hayas percibido como lo ideal, lo socialmente deseable, aquello que has visto en personas cercanas a tí. Deseamos el éxito que otros tienen.

Y esto, en mi opinión, es un error importante y por lo tanto, una cuestión relevante si queremos centrarnos y ser, al menos, medianamente felices. Por dos motivos fundamentales:

1º) Porque destinamos nuestros recursos atencionales (que son limitados, por cierto) al camino, probablemente, más equivocado.

2º) Porque, según el grado en que esto se de, puede llegar a ser incluso una falta de respeto hacia nosotros mismos y todo lo que hemos construido o recorrido. También a lo que otros nos han legado.

¿Y qué ocurre con el que realmente sí es NUESTRO éxito?, ¿Dedicamos tiempo a preguntarnos y descubrir cuál es nuestra idea de éxito?

Se trata de algo muy relativo. Tanto, que una persona con una cuenta bancaria millonaria, un despacho más grande que tu salón y el mío y un chalé de lujo puede considerarse tan exitosa como otra que tiene una pequeña casa en el campo, y una existencia tranquila, viviendo de lo que le da la tierra que trabaja día a día. A veces, ésta última puede haber encontrado un éxito mucho mayor. En cualquier caso, no está en nuestra mano juzgarlo.

Todo depende de nosotros, de nuestros principios, nuestros valores, las cosas que necesitamos y lo que estamos dispuestos a dar o hacer por ellas a cambio de todo ello. Y eso es NUESTRO, de nadie más.

Te propongo un ejercicio muy sencillo, pero que va a requerir de tu tiempo y tu imaginación. Trata de dedicarle unos minutos cada día. Imagina, con el mayor detalle posible, cómo sería una fotografía que recogiera al máximo lo que sería una vida exitosa para tí. No escatimes en elementos, y no descartes ningún aspecto, es tu vida.

¿Dónde estás en la fotografía?, ¿Es una ciudad o es el campo?, ¿un apartamento pequeño, o una enorme casa?, ¿Con quién apareces en la foto?, ¿Qué hacéis en ese momento?, ¿A qué te dedicas?, ¿Tienes pareja?, ¿Estás casad@?, ¿Tienes hijos?, ¿Cuál es tu nivel económico?, ¿Cómo disfrutas de tu tiempo libre?, ¿Cómo vistes?, ¿Te mueves en coche, en moto?, ¿Cuál es la imagen que la gente tiene de tí?, ¿Qué aportas al mundo? etc…

¿Cómo sería una vida en la que te sintieras (o empezaras a sentirte) realizad@? Y olvida lo que la sociedad demanda, lo que tu familia te aconseja, o lo que la televisión te vende, por citarte algunos ejemplos. Aíslate por un momento, sé sincer@ contigo mism@. Hazlo desde una perspectiva realista. Ten aspiraciones tan altas como consideres, pero trata de ajustarte lo máximo a la relidad, considerando dos aspectos fundamentales:

Lo que valoras y deseas (relaciones, estilo de vida, posesiones, etc…). Examina qué es lo que realmente es importante para tí y en qué orden. La familia, la riqueza, disfrutar de tu tiempo libre, el reconocimiento personal/profesional, la notoriedad, la tranquilidad…

Lo que estás dispuesto a hacer, a dar, a sacrificar por ello (el coste que te supondrá). Nada es gratuito. Cuando anheles aquello que tiene otra persona, piensa que ha supuesto un coste del tipo que sea ¿estás dispuest@ a hacer el mismo esfuerzo o sacrificio?, ¿te compensa?, ¿de verdad es lo que necesitas o en el fondo resulta algo totalmente prescindible?

Repite este ejercicio de vez en cuando, dedícale tiempo, piensa en cómo sería una vida lo más plena posible en linea con lo que realmente valoras de la misma. ¿Tienes la foto? puedes dar un paso más allá y describirla por escrito con el máximo detalle en un folio (enmárcalo si hace falta) para poder conservarla, ampliarla, actualizarla y tenerla siempre presente. Compárala con la actual. ¿Se parecen? A lo mejor ya tienes una idea más aproximada de hacia dónde quieres dirigirte, qué elementos faltan, cuáles sobran y qué otros tienes que modificar, pero al fin es la foto de TU éxito. No la pierdas de vista y ten esta foto siempre contigo.

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