Debo confesar que de un tiempo a esta parte, y durante un periodo considerablemente prolongado (hablo de unos años), me he empeñado en rechazar completamente el día de San Valentín, o más bien todo lo que le rodea en la actualidad. Me he obcecado, me he encabezonado y me he cerrado a celebrarlo. Me he enganchado al tren de los que llevan por bandera el tópico de “esto sólo es un negocio”, y he justificado mi afirmación señalando con mi dedo acusador los cientos de escaparates, carteles, corazones y ositos de peluche, promociones en joyerías, tiendas de ropa, libros, etc… casi diciendo “¿lo ves? ¡¡Ahí están!!”. Me da una sensación de superficialidad de los sentimientos y de comercialización de las emociones que no me gusta nada.Pero es entonces cuando pienso y razono todo esto. Y me doy cuenta que, tal vez, sea yo el culpable de ver las cosas desde esta perspectiva, situándome precisamente en la perspectiva del comercio, en la que quieren que me sitúe los que entienden de esto, los hábiles marketinianos. Y lo hago en lugar de guiarme por los sentimientos y el corazón. Yo mismo racionalizo todo el tinglado.

Porque, ¿acaso no celebro por todo lo alto las fiestas navideñas?, ¿no es cierto que, cuando llegue el 6 de Mayo, me va a entrar el buen rollo de celebrar el aniversario de mis 32 años sobre este escenario  que es la vida?, ¿El día de la Madre no supone un día especial para mí?, ¿Y el del Padre?, por favor, ¡si me felicitan incluso por llamarme Jose! De Año Nuevo y su espíritu renovador mejor ni hablamos, ¿verdad?

Pues son lo mismo que hoy, fechas. La cuestión es que  son algo más que días en el calendario, son homenajes. Homenajes a sentimientos importantes, a personas relevantes, a hechos significativos, a victorias del ser humano,… son días dedicados a todo ello. Nos sirven de recordatorio, porque aunque parezca increíble, aún hay gente que se olvida de amar. Y toca recordárselo (¡y qué mejor manera de hacerlo que mediante el marketing!)

 love

Así que creo que lo más conveniente, lo que me dicta el lado más emocional, es darle al día de hoy el significado más importante que pueda. El 14F es un homenaje a uno de los más altos valores del ser humano: el amor.

Amar es fundamental si queremos vivir una vida plena. Amar en el sentido más amplio, es el sentimiento más positivo y poderoso que hay. Cuando amas a tu pareja, haces lo que sea para que ésta se sienta valorada, segura, atendida, querida, feliz, realizada; cuando amas a tu familia y a tus amigos, les dedicas tiempo de calidad, compartes, ayudas, apoyas, aportas, favoreces su crecimiento y das sentido a sus vidas; cuando amas tu trabajo, aportas valor, encuentras sentido a lo que haces, te sientes realizado…; cuando te amas a tí y a tus principios, los sigues con firmeza y seguridad, actúas con coherencia…

Amor

El amor empuja, te impulsa a alcanzar tus más altas metas y se convierte en una de tus principales ayudas a la hora de sacar y desarrollar la mejor versión de ti mismo. Y eso no sólo te ayuda a ti, sino que por extensión, ayuda a tu entorno, al mundo.

Por eso creo que, por qué no, el amor merece tener su día, su homenaje, su 14 de Febrero, su hashtag, llámalo #amor, #love, #14F o como se te ocurra. Hay que celebrarlo, hay que homenajearlo y festejarlo como merece, hay que recordar al mundo que debe amar todos y cada uno de los segundos de la vida, y hay que hacerlo desde hoy.

Por eso quiero felicitar en este día tan especial a todos los enamorados. A los enamorados de la vida, de la familia, de la amistad…; los enamorados de la diversión, de la aventura, del humor, de la pasión; los enamorados de la música, del cine, del teatro… del arte; los enamorados de la naturaleza, del deporte, de los paisajes… a los que aman su trabajo, su profesión, su actividad… a todos y cada uno de los enamorados que pueblan este planeta.

A mi novia, Aida, por supuesto, quiero desearle un muy especial día de San Valentín; por todos los días buenos y menos buenos que hemos compartido hasta el momento y los que vendrán, quiero recordarle, por si se le olvida, lo que le dije anoche antes de dormir: “Te quiero”

A mis padres, que llevan media vida juntos ¡y ahí siguen!; A los padres de Aida, por supuesto, y a su madre, Mercedes, en concreto por cumplir años este día; a mi hermana Gema y su novio Alfonso, madrileña y catalán (de familia egabrense) porque la distancia es sólo una palabra de nueve letras; y si hablamos de distancia, a mi colega Marcos y su novia Machiko, muchos son los kilómetros que (no) los separan; o mi primo Adri y su amor en tierras andaluzas con nombre de amanecer, Alba; a Gloria y Vicente, se me viene a la cabeza, por su próxima boda en 2014; a mi tío Valen, por razones obvias, y por supuesto, porque lleva otra media vida con mi tía Sierri; a Antonella y Antonio, que este año se me casan y que hasta en el nombre hacen buena pareja; a todas las personas que aman su profesión y … en fin, a mucha gente que comparte el amor y a los que incansablemente lo buscan.

A todos… ¡Feliz San Valentín!

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