“Soñar es gratis, hacer los sueños realidad tiene un precio. Pero está a tu alcance”

Permíteme que te haga una pregunta, ¿estás satisfecha/o con tu actual profesión o la formación que estás cursando?, ¿cuánto tiempo llevas dedicándote a ello?, y si no estudias ni trabajas ¿hacia dónde tienes pensado ‘tirar’?

Una cuestión más: ¿Por qué?, es decir ¿qué fue lo que te llevó o lo que te lleva a decidirte por esa profesión o esos estudios y no otras opciones?

Me despierto hoy tan preguntón porque, con mayor o menor frecuencia, me encuentro con casos de personas que no están satisfechas con sus vidas académicas y/o profesionales. En unos casos son personas que cumplen religiosamente con su labor, la aceptan y se resignan a ocupar su puesto. En otros casos, aborrecen su rol concreto o incluso la propia profesión a la que se dedican, lo cual es un suplicio. Lo mismo ocurre con los estudios elegidos.

¿POR QUÉ?

Y entonces me pregunto, a veces abiertamente lo planteo a esa persona, por qué están donde están, haciendo lo que hacen. ¿Cuáles fueron los motivos que la llevaron a elegir ese camino?, ¿qué factores influyeron de algún modo en el proceso de decisión?, ¿fue una decisión cien por cien propia o se tomaron en cuenta otras opiniones?, ¿y hasta qué punto influyeron en la opción elegida?… y pasado el tiempo, con el suficiente criterio para hacer balance, ¿valió la pena?, ¿se cumplieron las expectativas?

Hago memoria de los casos que he conocido y, en lineas generales, observo que se repiten distintos motivos.

La oferta/demanda del mercado. Las mayores/mejores salidas profesionales suelen marcar muchas veces la decisión a la hora de empezar a formarse cuando no se tiene una idea clara de lo que hacer. La cantidad de oportunidades, la retribución económica, etc. suelen ser muy tenidas en cuenta.

Las expectativas sociales y el futuro que tengan determinadas profesiones nos llevan a buscar cumplir con unos estándares que tal vez, en el fondo, no vayan con nosotros.

La tradición familiar es otra de las razones que suelo encontrar. Padres o hermanos mayores que se dedicaron a ello. En ocasiones da la suficiente base de conocimiento para saber que realmente es lo que se quiere pero en otros casos se busca cumplir con la tradición, sin más.

Expectativas familiares. Esta es, en mi opinión, una de las peores causas, con diferencia. Supone un alto nivel de exigencia, presión y estrés si no hay otra motivación más personal.

las_profesiones_mas_demandadas

¿SIGUES AHÍ?

¡Genial! Eso es que te interesa lo que escribo… No, en realidad te pregunto si, a pesar de todo, sigues en ese trabajo mejor o peor remunerado pero que para nada te satisface. Aunque estoy convencido de que si odias lo que haces, seguramente no esté nada bien pagado (salvo que me hables de cifras de seis ceros, claro está).

¿Qué es lo que te mantiene ligado a esa profesión?, ¿Por qué sigues buscando no salir de ese camino pedregoso por el que vas andando? Tal vez antaño era algo motivador, pero las personas cambiamos y, rectificar es de sabios ¿No?

Creo firmemente que los humanos somos muy cabezotas, excesivamente testarudos. Y por encima de todo, nos gusta tener razón, aunque en lo más profundo de nuestro corazón sepamos que no es así. Y a pesar de todo, aún tenemos nuestros mecanismos mentales para creernos nuestra propia mentira y disolver esa disonancia cognitiva que nos atormenta.

Para ello empleamos argumentos como “no sé hacer otra cosa”, “con mi edad cómo voy a cambiar”, “con la que está cayendo… mejor esperar a que mejore la cosa”, o “con los años que llevo ya en esto… quita, quita”. Y un clásico, el que da título a este post. Buscamos trabajar o seguir trabajando en lo nuestro. “Tu busca de lo tuyo, hijo” dicen muchos padres y madres, siempre con la mejor de las intenciones.

¿QUÉ ES REALMENTE LO TUYO Y CUÁNTO VA A COSTARTE?

Pienso que es evidente que nos atrae la seguridad y huímos de todo lo que huela a incertidumbre. Nos gusta mucho aquello de “virgencita, virgencita, que me quede como estoy…”, nos mola tocar madera, jugamos a aguantar el resultado, al catenaccio, que dicen los italianos. Llámalo como quieras, nos fastidia salirnos de lo que ya es costumbre para nosotros y hacemos lo posible por convencernos de que es lo mejor para nosotros. Y más o menos nos funciona. Hasta que nos caemos con el equipo y nos damos cuenta de qué es de verdad lo nuestro y qué no lo es.

Es muy habitual que hablemos de buscar algo de lo nuestro cuando hemos invertido tiempo, dinero y esfuerzo (entre otras) en una profesión o en unos estudios determinados. Nos puede haber llegado a satisfacer (o no) pero a veces llega un momento en el que sentimos que no nos llena en absoluto. Y es peor la sensación cuanto más tiempo, esfuerzo y recursos hemos dedicado a ello. Admitirlo parece asumir que todo cuanto hicimos no sirvió de nada. Y volver a empezar otro camino se antoja demasiado duro…

En realidad, eso que llamamos “lo mío”/”lo tuyo” no debería definirse por nuestra formación, conocimientos o experiencia, pues yo podría llegar a saber mucho sobre contabilidad y odiar trabajar con números…

“Lo tuyo” es otra cosa. Es aquello que te apasiona y te proporciona satisfacción, en lo que personalmente te sientes cómodo/a. No está exento de dificultades y momentos difíciles, como todo, pero en su conjunto te compensa totalmente. Se adapta, además, a tus capacidades y habilidades, es aquello que sabes hacer bien o que puedes aprender con facilidad y gusto. Te sugiero que, para definirlo un poco más, te hagas una serie de preguntas y escribas en una hoja todo lo que se te ocurra.

¿Qué cosas son las que me gustan?, ¿aquellas que me apasionan y con las que disfruto?
¿Qué se me da bien?, ¿cuáles son mis principales habilidades o destrezas?
¿Cuales son para mí las cosas verdaderamente importantes en la vida?, ¿qué valores son los que me definen?

Y dicho esto…

¿Cómo podría combinar todo esto para convertirlo en una profesión?
¿Qué pasos debería dar desde AHORA para conseguirlo?
¿Qué recursos (económicos, de tiempo, personales, de contactos…) necesito y cuáles tengo ya, de hecho?

Definirlo te puede llevar un tiempo, así que te sugiero paciencia.

Y alcanzarlo, ¿cuánto cuesta? Ten por seguro que no será fácil y que siempre tendrá un coste en esfuerzo físico y mental, tiempo, paciencia, perseverancia, ingenio y/o dinero, entre otros, aunque lo más probable es que los necesites todos. Soñar es gratis. Hacer los sueños realidad, tiene un precio. Pero está a tu alcance.

El mejor momento para empezar es ahora, de modo que, sin prisa pero sin pausa, te invito a que comiences ya a construir ese sueño, y algún día tal vez nos veamos hablando de lo tuyo.

Anuncios