“No somos máquinas pensantes que sentimos, sino máquinas sentimentales que pensamos”  Antonio Damasio

Poco después de que sonara la última de las doce campanadas que cerraron el año 2012, y en medio de la vorágine de buenos propósitos con que recibimos el nuevo año, marqué como uno de mis objetivos el leer una serie de libros que me aportaran algo de valor. Y puedo decir que, a estas alturas del año, lo llevo bastante avanzado. No está mal para un lector nada constante como yo…Para mí, un libro aporta algo valioso cuando es el espejo de tus inquietudes, cuando te da pie y te ayuda a crecer personal y/o profesionalmente, o cuando arroja luz sobre rincones de la vida que no habías explorado. Si además está escrito con rigor y con el suficiente respaldo en datos y estudios que avalen lo que cuenta, mejor que mejor.

Y pienso que el primer libro (y espero que no sea el último) de Laura Chica (@Laura_Chica) encaja a la perfección en todo esto que te estoy contando.

La cita con la que arranco el post de hoy sirve para recordarnos que, ante todo, y por encima de nuestra capacidad para razonar, está nuestro lado emocional. La encontré entre las páginas del libro, y me pareció que resume a la perfección el punto de partida de la autora. Al menos bajo mi punto de vista.

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En nuestra cultura y bajo el paraguas de nuestra educación, nos han enseñado a pensar hacia afuera, a analizar y ver las cosas desde la razón, a no dejarnos llevar por las emociones, a comunicarnos bien, sí, pero a comunicarnos con los demás, no con nosotros mismos. Hemos olvidado (si es que algún día supimos) lo que significa mirar hacia nuestro interior, conocernos a nosotros mismos, identificar nuestras emociones, ponerles un nombre y saber gestionarlas de la manera más adecuada y más beneficiosa para nosotros y nuestro entorno. También saber transmitirlas y educar a los nuestros desde ellas. Mientras nos preocupamos por aprobar (con mejor o peor nota) asignaturas como matemáticas, ciencias o literatura, aún suspendemos, año tras año, en cuestión de emociones.

Laura nos habla en su obra acerca de la llamada “Inteligencia Emocional” aplicada al autoconocimiento, a la búsqueda de la felicidad, el desarrollo de nuestro talento o la comunicación y la educación de nuestros hijos, entre otras. Y lo hace desde el punto de vista de una persona apasionada por todo lo relacionado con el ser humano y su mundo interior.

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Hace poco comenté en Twitter que, tras apenas un par de días leyendo el libro, encontraba algo sobre lo que reflexionar casi en cada página. Uno de los temas que más me ha interesado es el del desarrollo del talento y de la creatividad. De niños soñamos con ser astronautas, pintores o futbolistas. Nos expresamos desde la pasión, desde el sentimiento por aquello que nos llena, aquello que nos gusta hacer. Sin embargo, a medida que crecemos, nos vamos volviendo más… convencionales. Pienso que no perdemos esa pasión, simplemente la dejamos en el cajón equivocado y damos importancia a lo que la sociedad nos enseña. La educación y la sociedad nos moldean y no se preocupan por favorecer el desarrollo de nuestros auténticos talentos, de aquello en lo que somos buenos y que además nos gusta. Tal vez por eso los Lunes sean tan grises, ¿verdad?

En definitiva, os recomiendo el libro de Laura (por ejemplo para este verano) por varios motivos.

Para empezar, aborda un tema relevante y muy bonito. Además, lo hace desde el corazón y sin perder un ápice de rigurosidad, habiéndose molestado en documentarse muy bien. Su lectura, por otro lado, es sencilla y muy amena, y cada capítulo es introducido por una bonita historia que lo representa junto con la ilustración de una preciosa creación hecha en plastilina (historias y figuras que nacen del talento y la creatividad de Paqui Fernández, un ejemplo precisamente de cómo encontrar y desarrollar tu pasión). Además, aporta bibliografía y referencias a blogs y webs suficientes como para profundizar en aquellos temas que os interesen especialmente. Y por último, porque este libro nace del amor por una pasión, las personas. Y esto, amigos, amigas, es la mayor garantía de calidad.

Disfrutadlo.

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