“La vida consiste en una serie de pequeñas decisiones”

Joseph O´Connor

Una de las ideas principales sobre las que pretendo fundamentar este blog, es la de nuestra libertad para elegir el camino que queremos seguir, y nuestra responsabilidad para asumir las consecuencias, costes o riesgos de dichas elecciones. Somos libres para tomar nuestras propias decisiones y para hacer las cosas como deseamos hacerlas. Somos libres incluso dentro de un mundo marcado por reglas y normas cuyo cumplimiento nos pueden exigir. Pero somos libres para escoger y decidir en cada momento. A cada segundo.La vida que vivimos es la que es, es como es, por los pasos que hemos decidido dar. No por los que otros decidieron por nosotros, porque aún en ese caso, nosotros hemos tenido en nuestra mano la elección de permitir que eso fuera o no así. Es nuestra vida, son nuestras decisiones y, por tanto, somos máximos responsables de ella.

Decidimos qué queremos aprender, a qué nos queremos dedicar, en qué queremos invertir nuestro tiempo y con quién deseamos compartirlo. Decidimos qué deporte practicar y cuándo, decidimos qué queremos comer o beber, decidimos qué libros queremos leer, qué películas queremos ver y qué música queremos escuchar, y también decidimos qué queremos hacer con lo que hemos leído, visto o escuchado. Y al elegir, nos hacemos responsables de las consecuencias positivas y negativas que nuestras elecciones nos puedan traer.

Causa y efecto. Elecciones y consecuencias. Esa es la clave, la idea fundamental que, en mi opinión, debemos tener siempre presente cuando nos planteemos diseñar nuestro futuro. Tomar decisiones es inevitable, decisivo y fundamental.

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Somos libres. Incluso el convicto o el esclavo es libre para elegir cómo asume y cómo afronta su situación, porque la libertad no es únicamente externa. Atañe también a nuestros sentimientos y emociones, a cómo los manejamos y canalizamos. Somos libres aunque nos duela, aunque dicha libertad nos deje sin excusas ni pretextos, porque la ejercemos a cambio de pagar el precio de asumir la responsabilidad de lo que elegimos hacer, sentir o ser.

Por lo tanto, es hora de empezar a decidir y elegir por dónde vamos pisando, de qué manera y con qué calzado. Y cómo estas elecciones determinarán nuestro futuro y el de nuestro entorno. Podríamos llamarlo ecología. Porque, si echamos la vista atrás, también las elecciones de otros han modelado en parte nuestra vida. Yo estoy aquí y tengo un determinado trabajo y un determinado entorno social y personal porque, años atrás, mis padres decidieron venir a vivir a Madrid, donde yo me crié, y no a Barcelona o a Galicia, por ejemplo. Soy como soy, en parte, porque decidieron educarme de una determinada manera.

Para darte cuenta de la importancia de tus elecciones, te propongo un ejercicio muy simple. Imagina quién habrías sido, dónde estarías ahora mismo o cómo sería tu vida si:

– Hubieras elegido estudiar algo muy distinto a lo que estudiaste o directamente hubieras optado por no continuar formándote.

– Hubieras rechazado la oferta de trabajo que tu actual compañía te hizo hace un tiempo.

– No hubieras salido aquella noche en la que conociste a tu actual pareja.

– Hubieras dicho lo que realmente te pasaba por la cabeza aquella vez en lugar de callarte y guardártelo dentro.

Piensa en otros ejemplos de momentos en los que tomaste una decisión determinada y cómo han ido modelando tu vida hasta llegar a ser como es hoy. Piensa en forma de causa y efecto. ¿Qué pasaría si cambiaras alguna de tus decisiones pasadas? Es como en la película “El efecto mariposa”, dirigida por Eric Bress y en la que el personaje interpretado por Ashton Kutcher volvía una y otra vez atrás en el tiempo para cambiar una determinada elección, y cómo ese cambio afectaba, como si de una fila de fichas de dominó se tratara, al su vida actual.

Por pequeñas que puedan llegar a ser, todas y cada una de las decisiones que tomas marcan tu vida. Todas. Por eso es fundamental cuidarlas. No se trata de obsesionarse con la idea, sino de darles la máxima importancia y hacernos cargo de sus consecuencias, independientemente de lo grandes o pequeñas que puedan llegar a ser. Todas son relevantes.

Y bien ¿Qué hay de tus decisiones?, ¿le das la importancia que merece a cada elección que haces?, ¿cuáles han sido las más relevantes de los últimos diez años y cómo han influido en tu momento actual?

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