Me encuentro viviendo el último día de 2013. Ese año no apto para supersticiosos. O tal vez, el año ideal para romper con toda superstición.


Me encuentro, como digo, viviendo el último día de este año y, ya de paso, haciendo balance de lo que nos ha dejado, agradeciendo lo bueno, y aprendiendo de lo no tan bueno.

2013 ha sido uno de los años que más intensamente he vivido en mucho tiempo. Ha sido un año de grandes cambios, en el que me he independizado con mi pareja, asumiendo importantes y preciosas responsabilidades junto a ella, convirtiendo un piso en un hogar, y dando la bienvenida a un par de inteligentes pajaritos, Kiwi y Melón, y a un precioso y revoltoso perrito, Yeiko. Ahora, somos una pequeña gran familia.

Ha sido el año de la despedida más triste, la de mi abuela Consuelo. Siempre, siempre, siempre, recordaré los peces azules, amarillos, verdes, rojos,… de la Fuente del Río de los que me hablaba por ese teléfono que yo sostenía con mi minúscula mano, así como el lucero que brillaba en el cielo de cabra mientras me tenía en sus brazos o cogido de su mano. Siempre, siempre, siempre, recordaré el mercado al que me llevaba por las mañanas en Cabra (Córdoba), o los Veranos en los que me cuidó con todo el cariño posible y más. O las cestas que preparaba a mano cada Navidad para mi hermana y para mí. Porque detrás de cada uno de sus gestos estaba su esencia, la que quiero mantener viva el resto de mis días. Eso es lo que aprendí de ella. Eso es lo que me hace sonreir…

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En 2013 recorrimos medio mundo para llegar a Tailandia en el viaje más apasionante de mi vida. Aida y yo vamos a tener por siempre grabado cada rincón del país, cada momento y cada situación. Recorrer un país tan lejano y distinto al tuyo de punta a punta con una mochila enorme a cuestas te demuestra lo que eres capaz de conseguir, disfrutar y aprender. Hacer Snorkel al lado de islas paradisiacas, montar en elefante por la selva, visitar templos milenarios… ¡Jamás pensé que pudiera hacer un viaje así!

Tampoco olvidaré Roma y Granada, ciudades a las que volví después de varios años y que cautivan por la belleza de sus calles y monumentos… El Coliseo, La Fontana di Trevi, La Alhambra, el Trastevere o el barrio del Albayzin…

Ha sido el año en el que he vuelto a ver volar a Superman con el primer Superman que vieron mis ojos: mi padre. Y ha sido el año en el que he volado literalmente ¡saltando en paracaídas! Tremenda e intensa experiencia la de saltar a 4.000 metros de altura desde una avioneta… con un monitor experimentado, eso sí, pero saltando al fin y al cabo.

El año en el que más deporte he hecho desde mi época de estudiante, buscando siempre mantener un mínimo de constancia y perseverancia para no dejarlo en un mero intento y aprendiendo que de esa manera, y con tiempo, se pueden ir ampliando los propios límites.

Un año más, y van 7, he seguido viviendo lo bueno y lo menos bueno del día a día en la oficina con un gran equipo de profesionales en Mnemo, entre risas, estreses y situaciones de lo más variopintas. Pero siempre, aprendiendo de todos y cada uno de ellos…

Y por supuesto, siempre están mis amigos, Marcos, Raúl, Dani, Sergio ‘Superman’ Casillas (mis amigos de la infancia…), Charlie (pedazo de runner), Sara, Crash y Sandra, Mimi, Hugo, Tamara, Cris, Mikel (y su pequeña Iratxe), Gloria, Vicente (¡vaya boda nos espera!), Nalli, Fer,… y otros muchos más que están ahí…

He leído y leído más que nunca sobre actitud positiva, emociones, autoconocimiento y coaching, y he podido aprender un poquito más, no sólo de los libros sino de sus autores.

Y, cómo no, he tenido el placer de seguir conociendo a gente estupenda en el 2.0 y el 1.0, de ver cómo estrenaban blogs Eva Collado (a quien ví junto a Ximo Salas en #Colaborando2013) , Alex Durán o Jane Rodríguez, y de seguir leyendo entre otros a Jaime Pereira, José Miguel BolívarAndrés Ortega, José Luis Pascual, Fátima MartínBegoña Viña, Rubén García..He podido ver cómo avanzan en sus proyectos José Barroso, la propia Jane, o Noemí Vico, y cómo Emma Salamanca se lanzaba con el suyo, demostrando que la tecnología también tiene un lado humano. He podido sonreir con el Sm;)e  de Rubén Turienzo y conocerme un poquito más con Quién eres tú de Laura Chica (¡premio Tweets Awards 2013!). Y he tenido la fortuna de seguir a gente como José Miguel Sánchez (autor de ‘Poderoso como un niño’), Marta Torrejón, Fernando Álvarez, Sonia Rodríguez, Francisco Alcaide, Sara Azogue, Antonio Domingo, etc… entre otros. ¡Y he tenido la suerte de saludar en persona a Pilar Jericó!

En fin, y he seguido disfrutando de lo más importante en mi vida: mi familia. Mis padres, Consuelo y Pepe, mi hermana, Gema, el pequeño gran Sky, y cómo no, mi novia, Aida (mi razón diaria, la que me aguanta cada mañana, tarde y noche). Por no mencionar a primos y tíos que siempre siempre están ahí!

¿Qué opináis?, ¿Son suficientes razones para sonreir? yo creo que sí… como rezaba un cartel que ví en Tailandia y que se me quedó grabado… ‘Enjoy life’

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