Presupongo que mi blog, entre sus lectores, no cuenta con niños o adultos que sigan creyendo en sus Majestades los Reyes Melchor, Gaspar y Baltasar. Y si me equivoco, pido sinceras disculpas porque no es mi intención acabar con las ilusiones de nadie. Pero sí, los Reyes Magos, como tal, no existen. No son tres, ni viajan en camello, ni siguen una estrella fugaz que les guía por el mundo. No se pegan la paliza una noche al año, son más productivos que eso, os lo puedo asegurar. No llevan sacos cargados de juguetes ni tienen palacios en algún lejano punto de Oriente. Y no, su labor no es tan fácil como nos parece en las cabalgatas y los cuentos que contamos a los pequeños para mantener viva su ilusión.

Los Reyes Magos no son eso. Son mucho más. No son tres, sino que se cuentan por millones. Son hombres, mujeres, jóvenes, ancianos… de toda cultura, raza y condición. Su trabajo y su labor es constante, diaria. Su historia es una historia de esfuerzo, madrugones, ilusión, amor. Son padres, madres, hermanos, primos, abuelos, amigos, compañeros, jefes (sí, algunos lo son), sobrinos… nos rodean y nos acompañan todo el año. Y no, no siguen una estrella fugaz en el firmamento. Siguen a la estrella de su corazón y de sus emociones. Justo las que los conectan con nosotros, las que les guían a nuestra puerta.

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Lo que sí es cierto, es que son expert@s en el arte de la magia. Porque hay que ser muy mágico para crear la ilusión a pequeños y mayores. Hay que ser muy mago para hacer equilibrios financieros cada mes y emocionales cada día, para tener siempre un poco de amor con una etiqueta que lleva nuestro nombre en medio de este mundo tan loco en el que vivimos.

Por eso, mi carta va para ellos, pero lo que pido no es para mí. Más bien lo que doy son las gracias, sinceras y de corazón, a esos Reyes que cada día, de Enero a Enero y vuelta a empezar, lo dedican a trabajar, vivir y soñar por y para la gente que les rodea. Son ellos y ellas quienes hacen de este un mundo mejor, y vale la pena dedicar un tiempo al día para pensar en ellos, valorar su labor y lo que nos aportan cada día…

Por eso, a todos ellos… en esta noche… mil gracias.

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