Si hay algo que he comprobado con el tiempo y que puede servir a modo de conclusión en este último día de 2015 es que cada fin de año tengo menos propósitos y de mayor calado o importancia. Será que, dentro de mi evidente juventud y radiante aspecto (why not!), me estoy haciendo mayor, madurando y aprendiendo. Apostando por la trascendencia frente a la abundancia de metas y tratando de poner el foco en lo verdaderamente importante. 2015 ha sido un año muy especial para mí, por tres motivos:

El primero, que lo he podido disfrutar con salud, tanto la mía como la de la gente a la que quiero. Y eso es fundamental.

El segundo, que ha sido un año clave de cara al futuro, por la labor de reflexión e introspección continuada durante los últimos 365 días (no he dejado de hacerlo ni uno solo) y que ha dejado en mí un poso fundamental para concretar proyectos y metas, todos ellos apasionantes para mí, para los próximos años.

el tercero, y más importante, el nacimiento de mi hija Naia. Ver su rostro es un sueño hecho realidad. Os puedo asegurar que lo que imaginaba que sería no llega a ser ni el 10% de emocionante de lo que realmente es. No sé explicaros como, pero me hace sentir mucho más humano y al mismo tiempo más grande. Han sido 3 meses bonitos, con sus momentos difíciles, porque al fin y al cabo nos ha cambiado la vida. Y por supuesto no puedo más que quitarme el sombrero y confesar mi admiración por la pedazo de madre que tiene. Eso es amor, y lo demás son tonterías.

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Así pues, no puedo afrontar 2016 con mayor entusiasmo, energía e ilusión. Tengo razones suficientes para sentirme agradecido y lanzado a por todo lo que me proponga. Y volviendo sobre los propósitos, son cinco, y no más, los que me marco:

Me propongo pensar en grande. He sido consciente del miedo que tenemos a marcarnos grandes metas. Si te paras a hacer una lista de sueños por cumplir y te marcas como norma no poner restricciones de ningún tipo, te darás cuenta de lo que te digo. Tim Ferriss lo llama ‘onirogramas’ y a mí me ha servido para ser consciente de este miedo. A veces es inseguridad, otras es cultura… nos creemos menos grandes de lo que realmente somos, y vemos la ambición desde una connotación a veces demasiado negativa.

Me propongo hacer. Como dice el célebre eslogan de cierta marca deportiva, ‘just do it’. Siempre he sido muy teórico y poco práctico, pero es buen momento para hacer, hacer, y hacer. Pensar en grande y no dejar de hacer en esa dirección. Pequeños pasos suman grandes recorridos. Pero siempre haciendo ¿Qué puedo hacer hoy, mañana o pasado mañana para acercarme a la meta?

Me propongo ser valiente y arriesgar. No se trata de hacer sobre seguro. Se trata de probar, equivocarme, volver a intentar, y sentir miedo o nervios si es necesario. Que me cueste. Si da miedo, es porque es importante.

Me propongo vivir en ‘slowmo’ y en ultraHD. Es algo que cada vez cobra más fuerza en mi mente y en mi día a día. No soporto verme corriendo de un andén a otro, tecleando a toda prisa o mirando la hora (o lo que es peor, mirando la hora en el móvil) cada dos por tres. Todo cuanto haga, quiero vivirlo con intensidad, poniendo mi atención en cada detalle, cada sentido y cada experiencia. Es lo que tienen las secuencias a cámara lenta, que son así de impactantes, no te pierdes ningún detalle, ya sea del vuelo de un águila imperial o del gol por la escuadra en una final de Champions

Me propongo apostar por mis fortalezas. Tratando de mejorar lo que se me da mal conseguiré ser, como mucho, medio malo. A veces nos pasamos la vida tratando de arreglar nuestras imperfecciones o defectos y dejamos sin sacar brillo a nuestras mejores bazas. Hay un montón de cosas que, además de hacer bien, me apasionan ¿Por qué no volcarme en ellas y explorar hasta dónde puedo llegar?

Cinco propósitos. No cinco objetivos. Hoy no voy a marcarme metas smart ni a pensar con la cabeza. Hoy pienso con el corazón, con la pasión. Cinco ‘quieros’, no cinco ‘voy a’. Cinco pilares fundamentales que me sirvan de guía y motivación para, eso sí, definir y alcanzar metas vitales.

Y eso sí, me vais a permitir pecar de postergador y empezar con ellos mañana… hoy toca sonreir y celebrar esta noche tan especial.

Feliz Año a todas y todos

 

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