¡Bienvenido, Agosto! el mes que faltaba para que el verano fuera verano. Porque el resto de elementos ya los teníamos. Las altas temperaturas, los anuncios de refrescos, las terrazas en los bares, las vacaciones de los más pequeños, las carreteras de las capitales más ligeras de tráfico que nunca, etc…Es una época para disfrutar, para descansar, para divertirse y desconectar. Pero también, para muchos, es una época para lucir palmito y presumir de cuerpo danone (los de mi quinta lo entenderán); para rentabilizar y amortizar las horas de running (el correr de toda la vida) y gimnasio o los sacrificios culinarios de meses atrás. En definitiva, la clásica ‘Operación bikini’, que su esfuerzo les ha costado.

Y es que nos pasamos la vida, quien más quien menos, luchando por quitarnos los kilitos de más y desprendernos del dichoso flotador, buscando lucir una figura más estilizada y más atractiva a la vista de los demás. Nos preocupamos, a veces demasiado, por agradar a los ojos del resto.

Y hasta cierto punto, no está mal, es algo comprensible, natural, si no se lleva a extremos. Pero últimamente me he dado cuenta de algo. Y es que a casi todos nos sobran kilos, pero no de la barriga precisamente.

Nos sobran kilos de ropa sin usar, kilos de papeles que no leeremos, de objetos que no usaremos, de gastos y esfuerzos superfluos; nos sobran kilos de estrés, kilos de preocupaciones injustificadas, de discusiones inútiles o de envidias y rencores, de caras largas; nos sobran kilos de información a medio procesar, de imágenes, de fotos, de bits, de e-mails whatsapps, de noticias entrando por nuestros ojos y oídos sin apenas digerirlas; nos sobran algunos kilitos de compromisos impuestos, de tareas en la lista de cosas por hacer, de obligaciones y deberes; nos sobran kilos de hashtags, selfies postureos varios; nos sobran kilos de exigencias a los demás, y autoexigencias a nosotros mismos; también nos sobran kilos de ayer y kilos de mañana, kilos de qué dirán, kilos de qué pasará…

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Fuente: http://www.keyword-suggestions.com/

Vivimos vidas demasiado cargadas sin apenas darnos cuenta. Y lo aceptamos como lo que debe ser. Nos atamos a través de nuestras pertenencias, adquirimos compromisos autoimpuestos y estamos en una contínua deuda con el mundo que hipoteca constantemente nuestra felicidad. La ponemos en manos de los demás, y la aplazamos contínuamente a un futuro que nunca llega.

Nuestra libertad empieza por liberarnos de todos esos kilos que nos sobran, que exceden de lo necesario, de lo esencial, de lo vital. Esos kilos que nos lastran, y que hacen que vivamos una vida pesada, incómoda a veces.

Os invito a que este verano hagáis todo aquello que os hace felices, por sencillo que sea, y a que lo compartáis con las personas a las que amáis. Que dejéis fuera todo lo que sobre, todo lo superfluo, todo lo que no os aporte. Que huyáis de compromisos innecesarios, discusiones que no van a ninguna parte. Que aparquéis el teléfono, el correo electrónico, las fotos para las redes. Y sí, si queréis y es parte de lo que os hace sentir bien, os quitéis los kilillos del cuerpo que no queráis tener. Pero siempre disfrutando y poniendo vuestra atención, vuestro tiempo y vuestra pasión en esos kilos que de verdad importan.

¡Feliz Verano!

 

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