Hace cosa de un mes, me marqué como tarea dar gracias todas las noches por, al menos, una cosa. Y ¿sabes qué? me cuesta muchísimo encontrar algo cada noche por lo que estar agradecido. O al menos algo diferente cada noche. Porque sí es cierto que hay en mi vida cosas que agradezco profundamente, pero escribir las mismas todos los días, se me hace un poco absurdo. Tal vez esté equivocado, tal vez debería hacerlo aún y con todo para no olvidarlas. No lo sé.Es difícil encontrar algo nuevo cada día por lo que dar las gracias. Sin embargo, creo que poco a poco voy entendiendo por qué. No es que no existan cosas por las que estar agradecidos, no. Más bien están ahí, pero somos nosotros quienes no las vemos. Así de simple, y así de triste quizá.

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Fuente: http://cdnfiles.umc.org

Damos por hecho muchas cosas. Demasiadas, diría yo. Tantas, que creo que jamás sabremos cuántas son, precisamente porque las damos por hecho.

Por ejemplo, para empezar damos por hecho nuestra propia existencia. Así de simple. Y sin embargo somos una bendita casualidad en el universo, hasta el punto de que perfectamente podríamos no estar aquí. Pero lo damos por hecho… así que no hay nada que agradecer al respecto.

Damos por hecho que es normal tener un techo, un hogar. Es normal comer cada día, al menos tres veces. Y beber, damos por hecho que tenemos y podemos beber agua potable, ¿no es cierto? Además, nos las hemos ganado, bien nosotros o bien quien nos cuida, a base de trabajo, por méritos propios. Pero hemos tenido la salud suficiente y las oportunidades a nuestro alcance para poder aprovecharlas ¿no? y tal vez también estemos dando por hecho que tenemos que tener salud y oportunidades. Es básico. Nada que agradecer.

Damos por hecho que nuestros amigos y nuestros familiares tienen que estar ahí, apoyándonos, casi a cualquier precio. Y también damos por hecho el amor de nuestra pareja, su apoyo, y si faltan lo uno o lo otro, es que no es la persona adecuada. Para eso son nuestros seres queridos ¿no? nada que agradecer.

Damos por hecho tener teléfono móvil, ADSL o fibra óptica, tele, DVD o Blu Ray, un armario lleno de ropa o un zapatero lleno de… eso… zapatos. Damos por hecho, al pulsar un botón, que nuestro hogar debe estar caliente, o bien fresco según la época del año. Es lo normal, si uno no tiene eso… ¿entonces a qué aspiramos? nada que agradecer.

Damos por hecho que cada día tenemos que llegar a casa sanos y salvos. Nada que agradecer; Que, como viene pasando cada 30 días más o menos, llegaremos a fin de mes. Nada que agradecer; que tenemos derechos y libertades, ¡faltaría más! Nada que agradecer; que podemos dormir del tirón por las noches. Nada que agradecer; y así un largo etc. de cosas que damos por hecho tienen que estar ahí, y por las que, por supuesto, no hay nada que agradecer.

thanks

Fuente: harmonia.la

Cada noche pongo empeño, por más que me cueste, en encontrar algo, un mínimo detalle aparentemente básico, por el cual sentirme agradecido. O lo que es lo mismo, cada noche pongo empeño en aprender a dejar de dar por hecho tantas y tantas cosas que podrían no estar ahí, que de hecho no están ahí para millones de vecinos de planeta. Vecinos que viven sin un céntimo, sin nada que llevarse a la boca, sin libertades, sin derechos, perseguidos y sin nadie que vele por ellos… personas enfermas, en situaciones extremas, sin un techo bajo el que resguardarse, sin un futuro por delante… Niños, adultos, ancianos… ¿Puedo seguir dando por hecho a todo lo valioso que tengo?, ¿aún pienso que no hay nada que agradecer?, ¿que soy una persona verdaderamente afortunada?

Por cierto, gracias a tí por leerlo. De veras.

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